EDUCACIÓN Y SISTEMA POLÍTICO COSTARRICENSE

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Lic. Luis Fernando Coto Picado, MBA.
Administrador General de EARTH

Al reflexionar sobre los diferentes momentos históricos que han dibujado el ser costarricense y sus instituciones, no se puede dejar de lado la declaración de la independencia de Costa Rica en el año 1821 y la aprobación de la última Constitución Política el 7 de noviembre del año 1949.
La lectura de estos hechos permite concluir que los gestores proponían en ese momento una Costa Rica muy diferente a la patria que se ha venido moldeando en las últimas décadas. La Constitución del año 49 contiene, entre otros, una serie de artículos que garantizan el derecho al sufragio y un sistema educativo cuyo principal fin es formar ciudadanos amantes de la patria y capaces de convivir y fortalecer un estado democrático.
De los resultados de las encuestas del presente proceso electoral, como un aumento del abstencionismo, la indiferencia de los costarricenses a sus clases políticas y el desconocimiento de la realidad nacional por parte de algunos candidatos, se infiere que el sistema educativo no está logrando sus retos, que la inversión no reditúa los logros buscados y que debemos actuar en varias direcciones para no perder estos derechos adquiridos por la ciudadanía.
Se pueden enumeran una serie de razones por las cuales el costarricense debería aprovechar su derecho a manifestarse este 2 de febrero en las urnas, pero quizás también hay un sinnúmero de razones para mantener la apatía y el abstencionismo. Sin embargo no podemos quedarnos impasibles ante la obligación de determinar nuestro futuro, porque nadie puede tomar el lugar de la soberanía del pueblo sino el propio pueblo. Debemos pronunciarnos y participar en esta fiesta nacional, de tal forma que se haga eco de las letras del himno nacional:

¡Salve, oh tierra gentil!
¡Salve, oh madre de amor!
Cuando alguno pretenda tu gloria manchar,
verás a tu pueblo, valiente y viril…

Ningún ciudadano de este país tiene el derecho a exponer a la incertidumbre el futuro de nuestra nación por falta de interés y compromiso, no solo en emitir su voto, sino en asumir su responsabilidad ciudadana de participar activamente de los diferentes espacios que ofrecen las instituciones públicas, gobiernos locales u organizaciones comunales, entre otros. En una democracia, todos somos responsables de la gobernanza del país.
Podemos observar y escuchar en los noticieros el cómo muchos países en nuestro continente —y fuera de este— están perdiendo sus espacios democráticos, dejando en manos de unos pocos el arbitraje de su destino. No dejemos que nuestros hijos y nietos y demás generaciones nos reclamen nuestra falta de interés en forjar y defender un mejor futuro para todos; tomemos los ejemplos de personas como don Jorge Manuel Dengo, Mauro Fernandez, don José Figueres Ferrer, Rafael Angel Calderón Guardia, Morazán y otros iconos de nuestra historia por sus acciones y aportes a la patria.

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