RAÚL ARAYA: ENTRE FÚTBOL, TRABAJO Y SOLIDARIDAD

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 Pese a una vida llena de trabajo, el suyo es un ejemplo de entrega desinteresada hacia las personas con discapacidad

Raúl Araya García es un guapileño de cepa nacido el 16 de Julio de 1944 en San Rafael de La Colonia.
Cursó parte de su primaria en la única escuela del lugar, que cerró debido al poco de número de estudiantes, pero sus ansias de aprender ganaron y finalizó en la Escuela Líder Central de Guápiles. Trabajó con su papá arreando vacas, picando leña y chapeando. Su ilusión era ayudarle en la ardua labor diaria y su recompensa el tomarse el café o el fresco de limón con dulce, más el almuerzo envuelto en hojas de banano que su madre les ponía. Es el mayor de seis hermanos, cinco varones y una mujer.

Su padre lo instó, ante la ausencia de colegio en la zona, a que partiera a San José a cursar la secundaria, pero él no quiso marcharse de su casa e inició su etapa de trabajo sembrando maíz. Ya laborando salía a disfrutar con sus amigos, principalmente a jugar futbol, deporte del cual es amante. Incluso jugó con el equipo de La Colonia a sus 15 años, pero también ir a bailar a Roxana o Guápiles en «El Burro Amarrado».

Continuó laborando con su padre y se casó por primera vez a los diecinueve años. Aprendió a manejar autobús y trabajó en la empresa Hermanos Badilla. También trabajó en la Finca Santa Clara.
A los veintidós años empezó a trabajar en Standard Fruit Company transportando material como cables y baldosas en un camión. En 1974 fue egresado del Colegio Nocturno de Pococí.

Ya casado, estudió junto a su primer esposa desde séptimo hasta undécimo año. En temporada de exámenes debía estudiar hasta la una de la madrugada. Eran pocos alumnos, así que fue de los primeros graduandos. Esta fue, sin duda, una valiosa experiencia debido a que ya era un hombre adulto. Además, al presentar su título en Standard, mejoró su posición ya que en esos años era muy difícil cursar el colegio.
Entre sus recuerdos de Guápiles cuenta que donde hoy en día está el Banco Nacional se amarraban los caballos. Su padre le vendía banano a la escuela y frente al estadio había un aserradero, donde traían la madera por medio del burro-carril para enviarla en tren a San José. Al norte de la Casa de la Cultura había un edificio donde guardaban las máquinas de carbón.

También hubo un cine llamado «Godo» que se quemó y fue ahí donde se fundaron los bomberos. El sistema telefónico no existía, solo el telégrafo, el cual quedaba frente a la Plaza El Salvador. La actual Cooperativa fue una casa donde inició el ICE en Guápiles, y las corridas de toros se realizaban donde hoy en día está el parque.

Posteriormente los logros de Raúl se fueron acrecentando. Participó en el Comité Cantonal de Deportes por cuatro años con Reinaldo Astúa, Raúl Mora, Juan Granados y otras personas. Cuando entregaron a El Santos el fue parte de este en segunda división hasta que ascenso a primera.
Organización cantonal 

En el aspecto comunal ayudó a crear la Asociación de Comunidades en Acción, junto a las cofundadoras María Eugenia Aguilar y Emilia Castillo. Comunidades en Acción es una asociación sin fines de lucro con el objetivo de beneficiar a las personas discapacitadas que tenían serios problemas de superación y recreación en la zona.
Para don Raúl una de sus motivaciones fundamentales fue su hijo, el cual tiene una discapacidad, y la idea entre los integrantes fue hacer un taller para que ellos pudieran trabajar o realizar diferentes actividades. La Junta de Protección Social, además del Consejo de Rehabilitación, les ayudó en sus inicios. Hacían reuniones en la Municipalidad pero luego se trasladaron al frente de lo que hoy es Restaurante El Único. Con el tiempo cambiaron la estrategia y crearon un centro de atención integral de cero a catorce años, que se llevaron a Guácimo.

El traslado les pareció bien porque ahí podrían tener más colaboración por parte de entidades estatales. Luego empezaron a trabajar con personas de dieciocho años en adelante por medio de CAIPA (Centro de Atención Integral para Adultos) Actualmente atienden aproximadamente unas catorce personas. Cualquiera que desee cooperar puede hacerlo como personal voluntario, ayuda realmente valiosa. En este momento cuentan con dos psicólogas, una terapista y otros voluntarios.
Al no haber ayudas es difícil, pero siguen adelante con la ayuda de una comisión municipal para personas con discapacidad. Ellos les brindan el almuerzo a estos jóvenes, mismo que es mancomunado por los padres y/o madres de los beneficiarios. Se desea ampliarlo a dos días o más por semana para beneficiar a más personas y sus familias.
Don Raúl y el equipo con quien trabaja invita al pueblo de Pococí a que los visiten para que conozcan las actividades que se realizan. Para contactarlos puede hacerlo a los teléfonos 2710-6645 y 2710-0468. Se reciben donaciones de pañales, leche y algunos medicamentos que la CCSS no tiene disponibles para las personas con discapacidad.

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