Alimentos salados y su salud

 

Dra. Mónica Valverde Guillén
Nutricionista.
Código CPN 1286-12
Tel: 8571-9868
[email protected]

 

Mucho se comenta sobre el disminuir la cantidad de sal que consumimos, pero, ¿cómo hacerlo sin afectar el sabor de las comidas?, ¿cuál es el problema con la sal?
La sal está compuesta por cloro y sodio, elementos importantes en el cuerpo, ya que participan en la digestión, transmisión de impulsos nerviosos y regulación de la presión y volumen sanguíneo. La carencia de estos elementos es poco común y se presenta en situaciones en donde la pérdida de líquido en el cuerpo es excesiva.
Por el contrario, el elevado consumo de sodio es frecuente y sus efectos adversos se observan a mediano y largo plazo. Según un artículo publicado en Canadian Medical Association Journal, la alta ingesta de sodio no sólo se relaciona con el aumento de la presión arterial y enfermedades cardiovasculares, sino que también incrementa el riesgo de padecer de obesidad, cáncer gástrico, osteoporosis, cálculos renales (piedras en los riñones) y aumenta la severidad de los síntomas del asma.
La Revista Panamericana de Salud Pública publicó que el consumo de sal en los hogares costarricenses es de 7,1 gramos por persona al día, cantidad mayor a los 5 gramos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Identifique los alimentos salados.
El sodio no es dañino, lo que es perjudicial es consumirlo en exceso. Como mineral está presente en la mayoría de los alimentos, así como una parte de los ingredientes de algunos productos industrializados. Por eso, no sólo se trata de agregarle menos sal a sus comidas, sino es necesario disminuir aquellos alimentos que contienen altas cantidades de este nutriente como: comidas rápidas, aperitivos salados, pan, embutidos, productos enlatados y condimentos artificiales.
Observe las etiquetas de los productos y procure adquirir aquellos con la menor cantidad de sodio. Enjuague con agua las conservas de legumbres y verduras enlatadas antes de usarlas. Además, cuando esté en un restaurante, solicite que le añadan menos sal a su platillo.
La cantidad de sal recomendada por día es menos de una cucharadita, por eso no use el salero en la mesa. Otra opción es emplear sustitutos de la sal en pocas cantidades, los cuales están disponibles en la mayoría de supermercados y pulperías.
¡Atrévase a usar condimentos naturales! Un alimento sin sal añadida no es sinónimo de alimento insípido: agréguele más ajo, cebolla, culantro, romero, albahaca, entre otros.

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