LA IMPORTANCIA DEL RESPALDO CONTABLE

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Aderith Brenes
Soluciones Integrales

 

Mucho se escucha localmente que cuando la Tributación Directa convoca al contribuyente para hacer una corrección en sus datos de impuesto no hay nada que hacer más que pagar. No obstante, se debe insistir mucho en la importancia de justificar una debida defensa con una sólida prueba contable.
Si bien lo estipula el artículo 13 de la Ley de Renta, la Administración puede presumir cuales deberían ser nuestros márgenes de utilidad en nuestra actividad de acuerdo a estudios que tienen de otras empresas, e información que cruzan de los datafonos y las declaraciones informativas. También es cierto que cada empresa tiene su propia realidad económica, y si la empresa genera pérdidas reales y están bien documentadas no puede la Administración Tributaria imponer su criterio sin fundamento.
De ahí la importancia de que cada contribuyente deba tener una adecuada documentación que respalde su realidad económica, mediante las facturas de venta para justificar los ingresos, o todas aquellas facturas de compras y gastos que nos permite el artículo 8 de la ley de renta deducir para justificar los gastos. Asimismo las facturas deben cumplir con los requisitos que estipula la ley.
Es ante esta ausencia de documentos que frente a una revisión no queda otra forma que aceptar las presunciones de la Tributación Directa.
Como empresarios debemos entender que la contabilidad es nuestra y no del contador, que debemos asegurarnos que los datos que proporcionamos a través de nuestras declaraciones de venta y renta estén respaldados por reportes contables y documentos fehacientes, ya sean del sistema contable o hasta el más simple documento ofimático. Muchas veces creemos que este es el trabajo del contador, lo cual en parte es cierto, pero es nuestra responsabilidad como contribuyentes el conocer de lo que estamos informando, ya que somos los responsables finales del impuesto reportado.
Una buena contabilidad tributaria le cuesta mucho menos que una mala, si tomamos en cuenta lo que pagamos por el servicio año tras año, y nos puede ahorrar un pago adicional al impuesto que a veces sobrepasa por mucho lo que creemos que estamos ahorrando, así como la posibilidad de que por un error nos auditen la contabilidad hasta por cinco años para atrás.
Otra cosa digna de tomar en cuenta es que la ley de renta y otras leyes nos permiten aprovechar varios escudos fiscales que nos ayudan a bajar legalmente nuestro impuesto sobre la renta, por lo que podemos evitar caer en malas prácticas que al final salen más caras.

 

 

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