LIMÓN ESTRENA EDIFICIO PARA FERIA DEL AGRICULTOR

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• La obra tiene un costo hasta la fecha de 400 millones de colones, donde 220 productores y vendedores cuentan con un espacio arquitectónico de primera calidad.

 

Un ambiente de orden, limpieza y seguridad, con todo el color y la alegría de los tradicionales mercados costarricenses, recibe a los visitantes en las nuevas instalaciones de la Feria del Agricultor de Limón.
La nueva infraestructura, inaugurada a principios de abril, se ubica dentro del Centro Agrícola Cantonal de Limón y alberga a unos 220 vendedores, quienes acuden a ofrecer sus productos todos los viernes y sábados.
En uno de los tramos de la feria una pancarta expresa el agradecimiento a Jesús Díaz Arias, presidente de la Junta Directiva de la Feria del Agricultor. Y es que tras la nueva infraestructura existe una historia de arduo trabajo y compromiso con la ciudad.
Jesús lideró un proceso de más de dos años para que estas nuevas y modernas instalaciones se convirtieran a toda costa en realidad, según comenta, para el beneficio y disfrute no sólo de los vendedores sino de la comunidad entera.
La obra se financió con presupuesto del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) y el apoyo de una comisión interinstitucional conformada por JAPDEVA, MAG, SENARA y el Consejo Nacional de la Producción (CNP).
Jesús Arias, carnicero y comerciante, se integró a la feria para comercializar sus productos, en donde se encontró con una situación que él describe como excluyente, desordenada e insalubre. Luego empezó a vincularse con las necesidades de otros productores asociados, hasta que juntos organizaron una intervención para destituir a la Junta Directiva del momento. Ahí empezó un proceso de lucha para cambiar las condiciones de este campus comercial.
Según Jesús, los obstáculos que encontró en el camino para lograr levantar la nueva infraestructura fueron innumerables. Sin titubeos menciona algunos de los imprevistos que retrasaron la obra y sus responsables. Asegura que JAPDEVA retuvo los primeros fondos por más de tres meses. Un posterior atraso en otros permisos lo obligó a asistir personalmente a la oficina del entonces vicepresidente de la República Alfio Piva para solicitalos.
Además la nueva Junta Directiva tuvo que enfrentar una deuda con la Municipalidad de Limón, arrastrada por la administración anterior, que consistía en el impuesto a una vieja infraestructura en desuso debido a que fue dañada por el terremoto de 1991. Según nos contó, a pesar que la Municipalidad conocía las circunstancias de esta deuda y aunque la nueva Junta Directiva construiría parte de la obra pública que le correspondería a dicha institución, no solo los obligó a la segunda a pagar los 600 mil colones del impuesto, sino 6 millones de colones por intereses acumulados. «A veces uno encuentra oposición al desarrollo de su propia provincia en algunos limonenses» nos comenta con tristeza.
Cuando se agotaron los primeros 300 millones de colones del presupuesto del IMAS aún faltaba la construcción del piso. Entonces un grupo de empresarios independientes ofreció colaborar para concluirlo. Sin embargo, cuando se gestionaban estos recursos llegó una inyección adicional de capital del IMAS y con este dinero se terminó. El costo total de la obra fue de 400 millones de colones y se tiene proyectadas otras etapas.
Alfonso Fonseca Fonseca, tesorero de la Junta Directiva, se refirió también a los múltiples retos que afrontaron. «Hemos tenido que llorar, hemos tenido que sufrir, es como cuando uno tiene un hijo» expresó el funcionario.
A pesar de haber tenido pérdidas en sus negocios personales, Arias asegura que se siente satisfecho con el trabajo que han logrado con la feria. «No me duele, la gente se ve muy conforme, satisfecha y tranquila, tanto los vendedores como los clientes» aseguró. Arias explicó que aún la obra no está completa, porque hacen falta las tapias, una oficina adecuada para la Junta, una mejor área de sodas y concluir los parqueos.
A pesar de los numerosos retos este impresionante edificio ya está en funcionamiento. Completamente techado —el único de este tamaño en el país—, con espaciosas áreas de comercio y circulaciones debidamente demarcadas, servicios sanitarios limpios y áreas de comida 100% salubres, este campo ferial de primer mundo también está proyectado para funcionar como sede de otras actividades recreativas organizadas por la comunidad.
Dentro de los aspectos más destacables sobresalen el orden y la limpieza, que según explicó Arias, se consiguió ubicando a los miembros de la Junta que a su vez son productores locales estratégicamente a lo largo del campo ferial, que fungen como vigilantes y procuradores de la cultura del decoro.

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