¿QUÉ SON LAS LESIONES MÚSCULO-ESQUELÉTICAS?

Licda Margoth Quirós

Fisioterapeuta

Código P1954

Clínica Vitalic

Tel: 2710 27 87


 

Abarcan un amplio abanico de signos y síntomas que pue­den afectar distintas partes del cuer­po (manos, muñecas, codos, nuca, espalda) así como distintas estructu­ras anatómicas (huesos, músculos, tendones, nervios, articulaciones). Estas alteraciones no siempre pue­den objetivarse clínicamente dado que el síntoma clave, el dolor, es una sensación subjetiva y represen­ta muchas veces la única manifesta­ción. Tampoco es extraño que no se puedan catalogar con un diagnósti­co preciso: cervicalgia (dolor cer­vical) o lumbalgia (dolor lumbar) sólo indican la localización anató­mica de un síntoma. Su origen mul­tifactorial y su carácter acumulativo a lo largo del tiempo añaden dificul­tades a una definición precisa.

 

FACTORES DE RIESGO

Existen dos tipos de factores de riesgo laboral para este tipo de le­siones: a) Factores biomecáni­cos entre los que destacan la re­petitividad, la fuerza y la postura b) Factores psicosociales: traba­jo monótono, falta de control so­bre la propia tarea, malas relacio­nes sociales en el trabajo, presión de tiempo.

Los factores biomecánicos ac­túan por sobrecarga de las distin­tas estructuras del sistema múscu­lo-esquelético pudiendo originar lesiones agudas inmediatas o por acumulación debido a pequeños traumatismos repetidos. La inte­racción entre carga física y con­diciones psicosociales se da tan­to de forma directa (la presión de tiempo obliga a adoptar posturas incorrectas) como indirecta (el es­trés provoca un aumento de tono muscular y favorece la acción le­siva de los factores biomecáni­cos). Existen también otros fac­tores que pueden intervenir en la generación del riesgo como las vi­braciones, el frío o una mala dis­tribución de las pausas de trabajo.

 

ESTRATEGIAS PREVENTIVAS

La estrategia más eficaz es sin duda la prevención en origen, es decir, diseñar las tareas de for­ma que no supongan exposición al riesgo tanto mediante interven­ciones ergonómicas (corrección de posturas, mejora de equipa­mientos, diseño de herramientas, etc) como organizativas (varia­ción y enriquecimiento de tareas, mayor autonomía, adecuar ritmos de trabajo, etc.). Las estrategias orientadas a la selección de per­sonal en base a sus condiciones físicas o a la readaptación una vez se ha producido la lesión, además de vulnerar la obliga­ción empresarial de prevención, se han demostrado inviables e in­eficaces. La recuperación de la inversión en mejoras de las con­diciones de trabajo para prevenir lesiones músculo-esqueléticas suele ser relativamente rápida, obteniéndose beneficios tanto por la disminución del ausentismo como por el aumento de la efica­cia productiva, además del aho­rro que se genera en prestaciones económicas por incapacidades. Es por esto que poco a poco las empresas han ido incrementando los servicios terapéuticos como parte importante en la prevención y atención en el área de Salud Ocupacional.

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