Almacén San Francisco renace sobre las cenizas

Almacén San Francisco nació hace 32 años cuando en la zona había muy poco comercio. Sí existía una necesidad y ellos ingresaron con ganas de trabajar. Se vio la posibilidad, empezaron con el comercio de madera, ya que como todo emprendimiento no tenían mucho capital inicial y el segmento de materiales de construcción era un mercado complicado debido al monopolio de la empresa Abonos Agro.  Pero ellos fueron creciendo con base en el trabajo honesto y constante.

Su afán de complacer las necesidades del cliente y brindar un buen servicio generó la voluntad de expansión, es decir comprar terrenos alrededor en la zona donde se encuentran ahora, de la mano del Banco Nacional.

Un primer gran paso fue la expansión fuera de Guápiles. De ahí que hace 20 años, su hermano Aristides visitaba zona de bribri Talamanca, un pueblo en incipiente desarrollo; ahí se llevó la apertura con toda la línea de materiales y con lo que los buenos clientes solicitan, según su criterio.

“Atender a la gente brindar soluciones y dar trabajo mediante nuestras empresas, ese es nuestro norte que nos permitió el crecimiento durante estos años”, subrayó Vianney Cerdas.

Para 2016 decidieron abrir un establecimiento en Cariari, a partir de los compradores que allí tienen.  Surgió por pedido de la clientela, a lo que ellos como empresarios los obligaban a ser competitivos en un nuevo lugar acogedor. con base en atención preferencial.

Almacén San Francisco renace luego del siniestro incendio

El fin y principio de año se caracteriza por la alegría y las “buenas vibras”: la gestación de proyectos personales y familiares que esperan ser cristalizados. Algo así se vio truncado aquel 3 de enero de 2018 cuando se dio la tragedia en la que el fuego consumió toda el área de ferretería y parte de la administración de almacén San Francisco.

Ante la difícil situación, la respuesta del pueblo fue increíble, con la cual aseguran estar eternamente agradecidos. A partir de febrero retomaron labores, reorganizaron las instalaciones en la bodega que queda al frente, buscando hacer frente a toda la tragedia vivida. La visión era no realizar despidos, y esa política se mantuvo de manera satisfactoria.

La empresa está clara en que “van para adelante”, con la meta a corto plazo de abrir las puertas a como el pueblo guapileño se lo merece: cómodo y a buen precio.

Afirma Cerdas que contaban con una póliza de seguro, que garantizó cierto dinero, pero no cubría todas las pérdidas, de ahí que recurrieran a un préstamo. La intención es que el área de servicio quedará más amplia, más acogedora para la atención del público. El proyecto es tener parqueo para la clientela, ampliar la gama de productos, con más espacio y mejor distribuido.

Los propietarios no pierden la oportunidad cada vez que pueden para agradecer al pueblo de Guápiles por el apoyo, e instan a que si encuentran algo que genere disconformidad sería bueno hacerlo saber, con base en su meta de seguir sirviendo a la población; el objetivo es reabrir las instalaciones en setiembre de 2018.

Recomendaciones

¿Qué recomendaciones pueden hacer a otros empresarios en caso de que experimenten un siniestro similar? Vianney Cerdas es claro: “Primero que todo, aunque los seguros sean caros, son necesarios, por más que uno piense por qué pagarlo mes a mes. La otra recomendación es estar atentos al sistema eléctrico; finalmente y lo más importante es el mantenimiento de los hidrantes. Yo les insto a que pidamos cuentas sobre quién le da mantenimiento, yo tengo dos hidrantes alrededor pero ese día solo uno servía. Los bomberos conectaban las mangueras y a los cinco minutos no llegaba el agua. Así que pidamos cuentas sobre el mantenimiento de los hidrantes”, finalizó.

Heriberto Araya

El Independiente

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