UCR suma esfuerzos en prevención del suicidio junto a las comunidades de Talamanca y Dota

>Uno de los objetivos principales del TC-709 es ayudar en la creación de vínculos entre los estudiantes para crear una red de apoyo, escucha y confianza. Fotografía de Carolina Rodríguez.

Con diversas actividades recreativas, talleres artísticos y creación de espacios seguros de convivencia, la Universidad de Costa Rica (UCR), en conjunto con las comunidades de Dota y Talamanca, buscan prevenir el suicidio en las personas jóvenes de estos cantones.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio es la segunda causa principal de defunción en personas de 15 a 29 años a nivel mundial, con una muerte cada 40 segundos. En Costa Rica, el aumento en las cifras de suicidio en las personas jóvenes, ha llevado a declarar emergencia cantonal en zonas como Dota y Talamanca.

Como respuesta a esta problemática y en el marco del Día internacional de la prevención del suicidio, este lunes 10 de septiembre, se lleva a cabo el festival Vale la pena vivir Talamanca. Las actividades incluirán comparsa, carrozas y pasacalles a partir de las 8:00 a.m. en la Escuela de Suretka y a las 10:00 a.m., en el Colegio de Shiroles se presentarán grupos artísticos, un ensamble de percusión y obras de teatro para toda la comunidad.

De la misma manera, en los últimos años los proyectos de la Vicerrectoría de Acción Social (VAS)  Promoción de la Salud para la prevención del suicidio en la zona de Los Santos (TC-654), a cargo de Magdalena Madrigal y el proyecto Salud mental comunitaria: Prevención del suicidio en personas jóvenes del cantón de Talamanca (TC-709), a cargo de Damián Herrera y Helga Arroyo, han trabajado esta temática con los jóvenes de ambos cantones.

La iniciativa desarrollada en Talamanca surge a partir de una investigación realizada por la Escuela de Psicología y el Viceministerio de Juventud, en coordinación con la VAS entre 2015 y 2017. Previo al inicio del proyecto se desarrolló una etapa de diagnóstico de la situación de la zona en conjunto con el Ministerio de Educación Pública (MEP) y la Caja Costarricense de Segura Social (CCSS) por medio de charlas y entrevistas con padres de familia, instituciones públicas y jóvenes de la zona.

En el proyecto participan 70 jóvenes y adolescentes de las comunidades de Shiroles y Sixaola, divididos en dos clubes. Estos sitios que fueron elegidos en conjunto con el Comité de Prevención de Suicidios, creado por la municipalidad del cantón. Además, el proyecto espera ampliarse a otra comunidad en los próximos meses en zona Cabécar.

En ambos clubes se desarrollan actividades en tres áreas temáticas. Primeramente en la creación de espacios de convivencia, se realizan los talleres Imaginarte y Palabrarte, donde se trabajan habilidades en el área de imagen, dibujo, video, escritura y teatro. “Cada uno de estos talleres tiene como objetivo, cuando se cumple el ciclo de cada grupo de estudiantes, de poder generar un producto donde los jóvenes del territorio puedan expresar sus intereses”, agregó Herrera.

Sofía Murillo, estudiante de la UCR y parte del Club Imaginarte, menciona que en las últimas visitas a la comunidad se han desarrollado temas como estereotipos de género y reforzamiento de identidades comunitarias. “En estos talleres los y las estudiantes hacen distintos dibujos en el proceso y, al finalizar la actividad, estos dibujos pasan a los encargados, que son psicólogos y psicólogas, para que los analicen y traten lo que sea necesario con los chicos y chicas”, indicó.

Por otro lado, en la creación de espacios de acercamiento, se discuten temáticas de interés para los y las jóvenes, se brindan consejos y se pretende generar vínculos fuertes entre y con los estudiantes pues Herrera asegura que “crear vínculos es lo que puede salvar a una persona del suicidio por medio de los espacios de escucha que se generan”.

Jocksan Steven Matos, estudiante de quinto grado de la Escuela de Catarina en Talamanca, participa en una de las casitas de escucha que se imparten en Sixaola desde hace varios meses. “Me siento bien, me siento contento porque ellos me están ayudando a aprender un poquito más de las cosas que yo he pasado y le doy gracias a todos porque aquí los problemas se le olvidan a uno y me hacen sentir bien”, agregó.

Finalmente, se desarrollan espacios de acompañamiento académico, donde se les brinda apoyo con las dudas que tienen con respecto a la universidad e incluso con algún trabajo del colegio.

Según los coordinadores del proyecto, la importancia principal de las labores que se están desarrollando desde la Universidad es el poder vincular a las personas jóvenes que habitan en espacios que muchas veces son excluidos por sus características sociales y geográficas y brindarles el derecho al arte que cada niño, niña y adolescente posee. Además de crear un espacio donde “ese grito que daba el suicidio se convierta en un canto, una escritura o una obra de teatro”, indicó Herrera.

Natalia Odio González

Unidad de Comunicación Vicerrectoría de Acción Social

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