UCR Recinto Guápiles imparte taller de muralismo a artistas de la región

El pintor y docente, Marcelo Carpita, uno de los pioneros del Arte Público Latinoamericano, visitó el Caribe de Costa Rica para compartir sus conocimientos con jóvenes estudiantes y artistas plásticos locales.

Gracias al esfuerzo del Recinto Guápiles, de la Universidad de Costa Rica, estudiantes y artistas locales compartieron sus experiencias y conocimientos durante dos semanas junto a colegas argentinos y mexicanos; en un Taller de Muralismo con la técnica Esgrafiado, impartido por el Recinto de Guápiles.

Una técnica poco conocida en muralismo

El Esgrafiado es un técnica que consiste en raspar con una herramienta una superficie, para dibujar sobre ella figuras, formas y texturas. El Muralismo es la intervención pictórica de grandes superficies, como edificios y paredes, que cobró mucha importancia en México durante los años 20’s, convirtiéndose en un movimiento artístico y político de grandes repercusiones.

Según el docente, el esgrafiado aplicado como técnica en muralismo es antiguo; sin embargo, su desarrollo en latinoamérica es reciente y su impulso se da gracias a un encuentro entre muralistas latinoamericanos, realizado en buenos Aires en 1997.

La técnica era muy utilizada en la región del litoral argentino, desde donde se difundió gracias a estos encuentros o reuniones donde participaban artistas de muchos países.

Encuentro con el Muralismo

Para Marcelo, su relación con el muralismo nació ante su necesidad de participación política, en una Argentina que recién salía de la dictadura. En el año de 1986, terminando su escuela decide militar en la política pero desde la cultura. Dentro de las disciplinas plásticas, el muralismo destacaba con una de las principales herramientas de comunicación política; y es por esto que el docente se interesa en su práctica y difusión.

En el año de 1994 conoce a Ricardo Carpani, maestro muralista y político, que recién llegaba del exilio, y se les ocurrió hacer un encuentro para conocer a otros muralistas. Con el apoyo de la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova, y de otros docentes, en 1997 realizan una convocatoria abierta a las embajadas de México, Cuba, Uruguay, Chile, Bolivia. La actividad fue un éxito, llegaron más de 180 muralistas quienes, durante 8 días, recibieron charlas por la mañana ,y en la tarde se debatía.

Ahí se iniciaron los nexos entre los artistas y los países, y se dieron la primeras discusiones sobre lo que conocemos hoy en día como “Arte Público” y “Muralismo Latinoamericano”.

En setiembre del 97 gracias a un encuentro en Corrientes, los muralistas correntinos que venían trabajando desde hace tiempo el esgrafiado lo comparten con algunos artistas mexicanos y porteños (oriundos de Buenos Aires). A partir de ese año, se realizan muchos encuentros y la técnica del esgrafiado se populariza entre otras cosas porque con el debido mantenimiento su perdurabilidad supera otras técnicas en especial en exteriores.

El Muralismo Latinoamericano

“Con el tiempo nos fuimos inquietando más por la imagen, por investigar los grandes muralistas mexicanos, ecuatorianos, brasileños, incluso descubrir artistas argentinos que se había nutrido de ellos. Algunos muralistas nos propusimos elevar el nivel técnico y compositivo y además priorizar ciertos elementos sobre otros, por ejemplo el utilizar elementos compositivos propios del lugar donde se realizará el mural, tales como, el color, los sabores, la arquitectura y la gente, por encima del ego del artista; y esto le dio identidad a los proyectos, a la vez que los acercó a sus espectadores; y de esa forma completó y resignificó su contenido explicó.

A través de los encuentros y talleres hemos conocido otros artistas de diferentes países con quienes aprender y compartir experiencias o formas de ver el arte público y es por esto que hoy se vive un resurgimiento de esta importante expresión cultural que además comparte conceptos y técnicas en común”.

El Arte público no es arte en la vía pública

Arte público es una denominación contemporánea, no se encuentra en los libros de historia del arte ya que es una resignificación desde nuestro lenguaje en la manera como lo estamos utilizando. No es lo mismo arte público que arte en la vía pública, el arte público está nutrido de muchos variables disciplinarias, no es el muralismo el único.

Para que se cumpla esta condición de ser “Arte Público” la obra tiene que lograr interactuar con el público, quien lo reinterpreta y de esta forma lo completa. Hablamos de un proceso más complejo de interpretación y de apropiación del medio social, o sea la gente común, a quien el artista o los artistas se dirigen y quienes al final le van a dar su significado.

Por esta razón el arte público tiene que tomar en cuenta, el tema, los colores, la arquitectura del lugar donde se va realizar la obra y, luego, durante el proceso de realización, el artista tiene la obligación de hablar con la gente, conocerla e integrarla en el proceso. De esta forma se alcanza esta reinterpretación del mural, logrando además un vínculo entre la obra y la comunidad que aumenta su poder transformador del espacio.

Con el cambio de paradigma de la comunicación hacia lo televisivo, el muralismo se redujo, ya que los gobiernos optan por el medio audiovisual. En la escuelas de arte se cambian los programas de estudio y los gobiernos dejaron de contratar murales así que el artista, salvo pocas excepciones, busca otras técnicas.

El “Muralismo Latinoamericano” es un concepto que existe sin nombrarse, una idea que une unos cuantos artistas que se aferran a esta tradición, debido al poder transformador del mural, gracias a este diálogo permanente se genera entre la obra y la gente, pero eso sí  bajo premisas muy estrictas de calidad técnica, temáticas y estructuras compositivas propias del entorno en que inserta la obra y no del ego del artista.

Esta escuela aún cuestiona el tema económico, la justa remuneración al artista por su trabajo, así como el tema estético y patrimonial, estableciendo premisas claras. Cuenta con exponentes en Chile, Bolivia, México, Argentina, quienes parten de una obligación de decir cosas, no solo hacer arte decorativo.

El maestro Carpita, todavía asiste a algunos encuentros donde se produzcan espacios de debate y de compartir experiencias educativas y siempre que participe la academia como garante de que estos encuentros no sean utilizadas por los políticos y su objetivo se desvíe.

Randall Araya / El Independiente

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