«Aniversario de la Abolición del Ejército en Costa Rica: 75 años de compromiso con la paz».

«Aniversario de la Abolición del Ejército en Costa Rica: 75 años de compromiso con la paz».

Hoy nuestro país conmemora un aniversario más, fundamentado en la decisión de retirar permanentemente al ejército de Costa Rica, decisión que se tomó después de varios incidentes que debilitaron a las fuerzas armadas del país.

El 1° de diciembre de 1948, en el cuartel Bellavista, el expresidente José Figueres simbólicamente entregó el antiguo cuartel al Museo Nacional de Costa Rica. No obstante, la abolición oficial tuvo lugar en 1949, después de los disturbios conocidos como el «Cardonazo». El 2 de abril de 1949, se produjo un intento de golpe de Estado liderado por Edgar Cardona, Ministro de Seguridad Pública de la Junta de Gobierno, encabezada por Figueres. Este levantamiento, denominado «Cardonazo», surgió por desacuerdos dentro del Estado Mayor del Ejército de Liberación Nacional en relación con nombramientos en las fuerzas del orden.

La abolición del ejército también buscaba generar confianza y estabilidad en el país tras la Guerra Civil de 1948, obtener el respaldo de Estados Unidos y satisfacer el interés de la Junta de Gobierno en que sus miembros estuvieran involucrados en las fuerzas de seguridad. Después de la abolición, la seguridad del Estado pasó a manos de la Guardia Civil, cuyas responsabilidades incluían temas policiales, orden y seguridad.

La historiadora Gabriela Villalobos resalta la importancia de la abolición del ejército en el fortalecimiento de un sistema político y social civilista en Costa Rica. Comparado con otros países de América Latina, la ausencia de un ejército contribuyó a evitar represiones, golpes de Estado y dictaduras. Además, la expansión de las funciones sociales y económicas del Estado Benefactor a partir de la década de 1950 fue crucial para abordar desafíos socioeconómicos. Villalobos destaca la relevancia de recordar esta fecha, subrayando que las decisiones importantes, como la abolición del ejército, no son inmutables. Se enfatiza la necesidad de que las generaciones actuales participen activamente en la construcción de la historia futura.

REFLEXIÓN

La valiente decisión de nuestro país Costa Rica de abolir su ejército, una medida que se tomó a mediados del siglo XX, sigue siendo un hito significativo y ejemplar en la historia de la nación. La ausencia de fuerzas armadas en la actualidad ha modelado la identidad costarricense de una manera única y ha aportado invaluables beneficios a la sociedad.

La renuncia a mantener un ejército ha permitido a Costa Rica consolidar y fortalecer su identidad como una nación de paz en un contexto regional e internacional a menudo marcado por conflictos y tensiones. La inexistencia de fuerzas militares propias ha contribuido a establecer una imagen de Costa Rica como un faro de estabilidad y democracia en América Latina.

La ausencia de un ejército ha fomentado un enfoque proactivo hacia la resolución de conflictos mediante medios pacíficos y diplomáticos. La inversión en instituciones como la Guardia Civil y la profesionalización de cuerpos policiales ha demostrado que la seguridad y el orden público pueden ser mantenidos sin recurrir a la maquinaria militar. Esta orientación hacia la resolución no violenta de disputas ha contribuido a forjar un clima de confianza y cooperación en la sociedad costarricense.

La abolición del ejército ha permitido que los recursos financieros y humanos, que de otra manera estarían destinados a la defensa militar, se redirijan hacia áreas cruciales como la educación, la salud y el desarrollo social. Este enfoque en la inversión social ha contribuido al bienestar general de la población y ha posicionado a Costa Rica como un ejemplo en la región en términos de índices de desarrollo humano. Además, la decisión de prescindir de un ejército ha sentado las bases para la construcción de una sociedad civilista y democrática. La participación activa de la ciudadanía en la toma de decisiones y la gestión de asuntos públicos ha sido fundamental para la estabilidad política y la construcción de una comunidad sólida.

En un mundo donde muchos países enfrentan desafíos relacionados con el gasto militar, la militarización excesiva y las tensiones internacionales, la experiencia de Costa Rica sin ejército ofrece un modelo alternativo y talentoso. La decisión de no tener fuerzas armadas no solo ha demostrado ser viable, sino que ha consolidado la posición de Costa Rica como un ejemplo de paz y desarrollo sostenible. Este camino singular, marcado por la ausencia de un ejército, continúa siendo un activo valioso para la nación costarricense y una inspiración para aquellos que buscan construir sociedades basadas en la paz y la cooperación.

Aporte del Lic. Germán Orozco V.

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